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Ansiedad por la comida

Ansiedad por la comida
Atención, la fecha de publicación de este artículo es del 27/03/2023. Su contenido puede haber quedado desactualizado.

La ansiedad por la comida es un problema común para muchas personas, especialmente cuando se trata de comer en exceso o comer alimentos poco saludables. Aquí os traemos algunas estrategias o trucos que pueden ayudar a controlar la ansiedad por la comida:

Establecer una rutina de comidas:  establecer un horario fijo de comidas durante el día es muy útil para evitar comer en exceso o fuera de control. Además, es importante no pasar muchas horas sin comer, para ello, debemos hacer las 5 comidas, ya que, si estamos saciados, tendremos más control sobre nuestras decisiones a la hora de elegir que comer.

Empezar el día con un desayuno de calidad que incluya fibra y proteína, y si, además, metemos fruta y grasas saludables, mejor. Los desayunos a base de bollería como galletas o magdalenas nos sacian en el momento, pero disparan el hambre al poco tiempo de haber desayunado.

Eliminar de casa todo lo que no sea sano y tener opciones saludables a mano, ya que, si no lo tenemos, aunque nos apetezca, lo más probable es que no salgamos a comprarlo y optemos por algo más saludable.

Planificar las comidas de la semana. Si llegamos cansados a casa por la noche, y no tenemos nada organizado, es fácil caer en la tentación de pedir algo a domicilio o hacernos algo rápido tipo bocadillo o pizza envasada. Pero si tenemos en la nevera un túper con gazpacho y otro de pavo salteado con pimientos y salsa de soja, seguramente comamos eso, y al terminar, nos sentiremos muy bien con nosotros mismos.

Hacer la compra sin hambre. El hambre es muy mala compañera, ya que nuestro cerebro en momentos de hambre va a seleccionar alimentos más calóricos y menos saludables. Por eso, hacer la compra saciados, nos ayudará mucho a echar en la cesta solo aquello que tenemos en la lista de la compra. Así mismo, es importante evitar los pasillos del super que nos generan tentación, por ejemplo, el pasillo de los refrescos, galletas, chucherías, chocolates, etc.

Elegir alimentos lo más naturales posibles. Los procesados, ricos en azúcares, harinas refinadas, grasas de mala calidad y aditivos, estimulan más el hambre y el deseo de comer. En cambio, los alimentos naturales y ricos en fibra, producen más saciedad y a la larga nos permiten regular las señales cerebrales del hambre, de manera, que cuanto mejor comemos, con el paso del tiempo, menos hambre tendremos.


Beber agua: a menudo, la sensación de hambre se confunde con la sed. Beber agua puede ayudar a reducir la sensación de ansiedad por la comida y a controlar el apetito. También es una buena opción el agua de sabores o las infusiones frías con limón. En ocasiones, el cerebro necesita sabores para sentirse satisfecho, y estas bebidas pueden ayudar a lograrlo.

Evitar el aburrimiento: con frecuencia, la ansiedad por la comida surge cuando estamos aburridos o tenemos poco que hacer. Mantenernos ocupados con actividades que disfrutamos es una buena estrategia para evitar pensar en la comida.

Hacer ejercicio de forma regular: nos ayuda a desconectar y liberar el estrés del día, a estar ocupados y a quemar calorías, además de todos los beneficios que aporta a la salud en general.

Practicar la autorregulación emocional: la ansiedad por la comida puede estar relacionada con la falta de control emocional. Aprender a regular las emociones de manera efectiva a través de la meditación, mindfulness o atención plena, el yoga u otras técnicas de relajación es clave para controlar la ansiedad por la comida.

Buscar apoyo: a veces, la ansiedad por la comida puede estar relacionada con problemas emocionales más profundos y es necesario el apoyo de un psicólogo para trabajar todo aquello que indirectamente nos está afectando a nuestra forma de relacionarnos con la comida.

En última instancia, es muy importante diferenciar el hambre real de la ansiedad, ya que la primera se puede ver beneficiada por estos consejos, pero también existen tratamientos que nos van a ayudar a controlar el hambre, como puede ser el balón gástrico o la reducción de estómago con o sin cirugía.

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