Por la Dra. Rosa Blanca Ocando Thress — Médica con Máster en Medicina Estética, Regenerativa y Antienvejecimiento · N.º de colegiada: 282886196 · Clínica Londres
El colágeno es una de las principales proteínas estructurales de la dermis. Aporta resistencia y soporte a la piel, mientras que la elastina y otros componentes contribuyen a su capacidad para recuperar la forma y mantener una apariencia uniforme.
Con el paso de los años, los fibroblastos —las células que producen colágeno— reducen progresivamente su actividad y las fibras existentes se fragmentan y se organizan peor. Este proceso no avanza al mismo ritmo en todas las personas. La genética, la exposición solar, el tabaco y los cambios hormonales influyen de manera importante.
Como consecuencia, la piel puede hacerse más fina, perder firmeza y mostrar arrugas, flacidez o una menor definición del óvalo facial.
La pregunta que más escucho en consulta cuando llega ese momento es esta: ¿qué puedo hacer para recuperar el colágeno?
No existe una única respuesta. En medicina estética se utilizan diferentes tratamientos inyectables capaces de favorecer la formación de nuevo colágeno o de mejorar el soporte y la calidad de la piel. La elección depende de la anatomía, el estado cutáneo, la pérdida de volumen o firmeza, los antecedentes médicos y los objetivos de cada paciente. Esta guía está pensada para orientarte en esa elección.
Por qué el colágeno se pierde y qué significa eso para la piel
La radiación ultravioleta es uno de los factores externos que más acelera la degradación del colágeno. El tabaco también favorece el envejecimiento cutáneo. Otros factores, como la alimentación, el descanso o el estrés, pueden influir en el aspecto y la capacidad de reparación de la piel, aunque su efecto directo es más difícil de cuantificar.
El envejecimiento facial no depende únicamente del colágeno. También intervienen la elastina, la hidratación, la distribución de la grasa facial, los ligamentos de soporte y los cambios óseos. Por esta razón, un solo tratamiento no corrige todas las causas del envejecimiento.
A medida que disminuyen la elasticidad y la capacidad de recuperación de la piel, algunas líneas que al principio aparecen solo al gesticular pueden hacerse visibles también en reposo.
Los tratamientos médicos para estimular el colágeno: comparativa
Existen varias categorías de tratamientos con capacidad bioestimuladora demostrada. Los describo por mecanismo de acción, para que la diferencia entre ellos sea clara.
Bioestimuladores de colágeno inyectables
Son el tratamiento de referencia actual para la estimulación de colágeno en medicina estética. No son rellenos: no añaden volumen de forma artificial. Lo que hacen es activar los fibroblastos de la dermis para que produzcan colágeno nuevo de forma progresiva y sostenida.
Los principales son:
Sculptra (ácido poli-L-láctico / PLLA). Contiene micropartículas de ácido poli-L-láctico. Después de su aplicación, favorece una respuesta progresiva del tejido y la formación de nuevo colágeno.
La plenitud que puede apreciarse inmediatamente después de la sesión se debe en parte al líquido utilizado para preparar el producto y disminuye durante los días siguientes. La mejoría real aparece de forma gradual a lo largo de las semanas y los meses posteriores.
Puede valorarse cuando existe una pérdida difusa de soporte o volumen facial y se busca una corrección progresiva. Con frecuencia se planifica más de una sesión. En algunos estudios, la mejoría se ha mantenido hasta aproximadamente dos años, aunque la duración varía según el protocolo y la respuesta individual.
Radiesse (hidroxiapatita cálcica / CaHA). Radiesse contiene microesferas de hidroxiapatita cálcica suspendidas en un gel. El gel puede proporcionar una corrección inicial del contorno o del soporte, mientras que la estimulación del colágeno se desarrolla de forma progresiva.
Puede valorarse cuando se desea combinar soporte estructural, definición y mejora de la calidad cutánea. La dilución y la técnica modifican el efecto buscado, por lo que el tratamiento debe adaptarse a la zona y a la anatomía de cada paciente. Duración: entre 12 y 18 meses.
Polinucleótidos (PDRN)
Los polinucleótidos son cadenas derivadas de ADN altamente purificado que se utilizan en determinadas formulaciones inyectables destinadas principalmente a mejorar la calidad de la piel.
Los estudios disponibles describen mejoras en la hidratación, la elasticidad, la textura y las arrugas finas. Por sus características, pueden valorarse en zonas delicadas, como el contorno de los ojos, siempre según el producto utilizado y tras una evaluación médica.
La evidencia clínica es todavía limitada y reúne pocos pacientes, productos diferentes y protocolos poco homogéneos. Por ello, el número de sesiones y el mantenimiento deben individualizarse, y no existe una duración única aplicable a todos los polinucleótidos.
Tabla comparativa: ¿cuál es el mejor para cada caso?
Tratamiento | Mecanismo | Resultado visible | Duración | Mejor indicación |
Sculptra | Bioestimulación pura | 6–9 meses | Hasta 2 años | Pérdida de densidad generalizada |
Radiesse | Tensor inmediato + bioestimulación | Inmediato + progresivo | 12–18 meses | Flacidez + pérdida de definición |
Polinucleótidos | Regeneración celular | 4–6 semanas | 6–9 meses | Calidad de piel, fotodaño, contorno de ojos |
¿A partir de qué edad tiene sentido empezar?
No existe una edad concreta a partir de la cual todas las personas deban iniciar estos tratamientos. La indicación se establece según los cambios presentes en la piel, la anatomía, los antecedentes, los objetivos y la relación entre beneficios y riesgos.
Cumplir 30, 35 o 40 años no constituye por sí solo una indicación. En pacientes jóvenes, un tratamiento inyectable debe plantearse únicamente cuando existe una necesidad bien definida.
Cuando el objetivo es prevenir el envejecimiento cutáneo, la fotoprotección diaria y evitar el tabaco siguen siendo las medidas con mayor respaldo científico. Los procedimientos inyectables pueden mejorar signos concretos, pero no detienen el proceso natural de envejecimiento.
Seguridad y expectativas realistas
Estos tratamientos deben ser realizados por médicos con formación específica y conocimiento de la anatomía facial. Antes del procedimiento es necesario revisar los antecedentes, la medicación, las alergias y el estado de la piel.
Los efectos adversos más frecuentes son dolor, inflamación, enrojecimiento, sensibilidad y hematomas en la zona tratada.
Las contraindicaciones y precauciones dependen de cada producto. En general, el tratamiento debe posponerse si existe una infección o inflamación activa en la zona, y debe evitarse cuando haya alergia conocida a alguno de sus componentes.
La seguridad durante el embarazo y la lactancia no está establecida, por lo que estos procedimientos electivos suelen aplazarse.
El resultado depende del producto, la técnica, el número de sesiones, la zona tratada y la respuesta biológica de cada persona. Por este motivo, no es posible garantizar un resultado concreto ni una duración exacta.
¿Cuál es el tratamiento más adecuado?
La elección no debe basarse únicamente en la edad, en una tendencia o en la duración anunciada del producto. En algunos pacientes puede estar indicada una combinación de técnicas. La valoración médica permite definir qué objetivo puede alcanzarse, cuántas sesiones pueden ser necesarias y qué riesgos o limitaciones deben tenerse en cuenta.
Primera valoración en Clínica Londres
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