El bypass gástrico es una de las cirugías bariátricas más eficaces para los pacientes que padecen obesidad mórbida. Sin embargo, hay que tener en cuenta que someterse a la reducción de estómago no es el punto final a los problemas de exceso de peso. Cuando se sale de quirófano es necesario seguir una dieta específica que facilite la tolerancia alimentaria y garantice la adopción de unos hábitos saludables que se deberán mantener a largo plazo. Por tanto, la dieta después de este tratamiento es vital para que los resultados perduren en el tiempo.

Dieta a seguir después de un bypass gástrico

Como decíamos, después de la realización de un bypass gástrico, la persona debe cambiar completamente su alimentación. Para que el estómago se adapte adecuadamente al dispositivo que hay en su interior es necesario comenzar con una dieta líquida durante aproximadamente 21 días e ir introduciendo alimentos con una textura más sólida de manera progresiva. A continuación, explicamos cada una de las fases del proceso:

  • Primera fase (dieta líquida): solo pueden consumirse caldos, sopas, jugos de frutas, licuados e infusiones. Las cantidades deben ser pequeñas y espaciadas cada dos horas.
  • Segunda fase (dieta semilíquida): cremas de verduras, purés, compotas de fruta, pescado hervido, huevo y queso fresco.
  • Tercera fase (dieta sólida): cereales integrales, semillas, carne, frutas y verduras enteras y el resto de alimentos que componen una dieta saludable, teniendo siempre en cuenta la cantidad y la tolerancia tras cada comida.

¿Qué alimentos no puedo comer tras un bypass gástrico?

Tras la cirugía de reducción de estómago se deben evitar los siguientes alimentos:

  • Bebidas gaseosas o carbonatadas
  • Comidas picantes o muy condimentadas
  • Alimentos fritos o rebozados
  • Café y té
  • Alcohol
  • Harinas refinadas, bollería y dulces de alto contenido calórico

¿Cómo comer después de una bariátrica?

Después de la cirugía es necesario que el paciente tenga en cuenta las siguientes recomendaciones para prevenir cualquier tipo de complicación:

  • No beber nada mientras se come: el tamaño del estómago es muy pequeño, por lo que para evitar que se llene en exceso, hay que esperar entre 30 y 45 minutos después de la comida para hidratarse.
  • Tomar bocados pequeños: evita engullir porciones grandes y mastica muy bien todos los alimentos antes de tragar.
  • Comer lento: ingiere la comida de manera pausada y tranquila. Así, impedirás sufrir el síndrome de evacuación gástrica rápida que tiene lugar cuando los alimentos y líquidos llegan muy rápido al intestino delgado.
  • No forzar el estómago: no sigas comiendo si te sientes lleno. Esto puede ocasionar dolor bajo el esternón, náuseas o vómitos.
  • Ceñirse a los horarios de comida establecidos: picar entre horas puede entorpecer el proceso de adelgazamiento. Sigue a rajatabla el plan de alimentación pautado por el nutricionista.

En definitiva, la educación alimentaria es primordial para que el paciente cambie los hábitos que con anterioridad perjudicaban su salud y, por ende, mermaban su bienestar. Gracias a todos estos cambios dietéticos junto con un gran trabajo emocional, se puede recuperar de una vez por todas la calidad de vida perdida.

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