
La hiperhidrosis o exceso de sudor se puede mitigar mediante la aplicación de la toxina botulínica. Esta toxina bloquea los mensajes procedentes de los nervios parasimpáticos que ordenan a las glándulas sudoríparas producir sudor. Con ello se logra la normalización del sudor axilar, palmar y plantar con gran eficacia y duración.
Es el mejor tratamiento que existe para la corrección de la "desesperante sudoración excesiva", y devuelve la confianza y tranquilidad que supone controlar situaciones incómodas hasta su tratamiento corrector. Habitualmente, se repite cada año la intervención, que dura 20 minutos y permite al paciente "vivir sin sudor".
